Martínez de la Torre, un rostro de incertidumbre

Observatorio Legal, Damián Demenegui y Macrino León Toral.



Observatorio legal

Colaboradores Damián Demenegui y Macrino León Toral.

El inicio de semana nos brinda la oportunidad de tener un panorama claro de la realidad que vivimos los mexicanos.

Cerramos la noche del domingo con un dato espeluznante: ha sido, el 19 de abril, el día más violento de lo que va del año, según el periódico El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/nacion/el-19-de-abril-el-dia-mas-violento-en-lo-que-va-del-2020
105 víctimas de homicidio doloso en un día. 1605 asesinatos en lo que va del año. El país se desangra y llora a un promedio de 84 víctimas cada día.
Veracruz y concretamente Martínez de la Torre, no se escapa de la estadística fatal, pues la semana pasada, en un día, al menos hubo 4 víctimas de homicidio doloso, dos de ellos, perpetrados en el Hospital General Manuel Avila Camacho, donde se brindaba atención a un productor de limón que había ingresado en la madrugada con diversas heridas. A él, y a su sobrino, les sorprendió la muerte cuando se aferraban a los últimos suspiros.
El viernes pasado, ingresó al mismo nosocomio –en idénticas condiciones-un chofer de taxi, con tres heridas de bala, a quien antes, privaron de la libertad y luego, configurando el delito de secuestro, pidieron un millón de pesos por dejarlo en libertad.
Hasta el momento, al menos públicamente, se ignora, porqué motivo quedó en libertad, si aún los familiares, no entregaban los cien mil pesos que pactaron a cambio del joven taxista, lo que si se hizo público, fue que la indagatoria se llevó a cabo de inmediato y con medidas de seguridad atípicas, pues al menos 6 patrullas de la guardia nacional resguardaban el hospital para evitar un hecho sangriento como el que había ocurrido días antes.

Esa es la realidad.
Un gobierno federal que no alcanza a detener la pandemia originada por el CODIV-19. Un Presidente de la República que se percibe desorganizado y desordenado, que combate –tarde- y además débilmente la pandemia, porque presta más atención a los temas políticos, que a los temas de salud.
Tarde hizo un llamado para que las familias no salgan. Lo hizo con el que parece su mejor hombre, el más conocedor y el mejor comunicador de la endeble estrategia “quédate en casa”. Sin embargo, el programa no puede tener los resultados esperados porque priva la simulación.
¿Quién puede quedarse en casa sin afectar su economía?
¿Quien puede dejar de salir a trabajar o a vender, sin detrimento de sus ingresos?
-Nadie.
Y los pocos que deciden cumplir para evitar el riesgo de contagiarse, generan que en nuestro país la economía decrezca poniendo en riesgo el funcionamiento y la estabilidad de las empresas.
Hoy, en México, el COVID-19 tiene víctimas mortales, pero las consecuencias serán peores, pues el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, insensible, no tiene incentivos para la planta productiva, que sigue pagando impuestos, sigue pagando salarios, sigue pagando los servicios sin generar ingresos.
Y la realidad de este inicio de semana no cambia a la realidad de las últimas cuatro semanas: nubes de incertidumbre caen sobre nuestras sienes y nos impiden ver, ya no sólo el futuro, sino la claridad con que se debe advertir el presente.
En Martínez de la Torre, ya murieron tres personas por el letal virus. Se suma a los muertos por la delincuencia, se suma a los pobres que no tienen voz y a los muertos que callan porque tienen una despensa o una migaja que reparte AMLO del botín, se suman también, a las empresas que mañana o pasado cerrarán sus puertas porque a cambio de la respuesta que esperaban del gobierno federal, sólo encontraron farsa o desdén, en el peor de los casos.
Y el Gobernador Cuitláhuac García Jiménez, de quien no se espera nada, ni siquiera la tan afamada honestidad que canta AMLO cuando está con él, ha hecho mutis, sin propuestas, sin planteamientos, sin estrategias para mitigar el covid-19 ni la delincuencia, la otra pandemia que va de la mano, que no se despega, es otra pandemia que lastima, un virus que transmuta todos los días y a cada momento, a veces es homicidio, a veces secuestro, a veces feminicidio, pero siempre hay delincuencia y siempre hay impunidad.
El covid-19, vino a enterrar a muchos mexicanos.

Y penosamente, también enterró la esperanza de los veracruzanos y la cambió por incertidumbre.
Hoy, en el umbral de la semana lo único que tenemos claro, es que hay más delincuencia y hay una insostenible inquietud del Presidente de México por generar una ley de amnistía, para sacar de la cárcel quien ha sido condenado y merecedor de una sentencia.
Que hay en esa cabeza de López Obrador, en un país donde se delinque a diario y por montones y él quiere más delincuentes en las calles?
Injusticias habrá muchas y cada caso debe observarse con detenimiento. Que alguien injustamente se encuentre pagando por un delito que no cometió es deleznable, pero sacar a los delincuentes, con el pretexto de que no se propague el virus es una perversión, es una compra de votos.
Andrés Manuel debería preocuparse por las circunstancias que a los mexicanos les tienen viviendo con el alma en vilo. El trabajador que se queda en casa para cumplir la disposición, el taxista que no lleva a su casa alimentos en un día y luego en dos o en tres o en una semana completa y luego en dos y así sucesivamente, pero que además, no se sabe si serán tres o cuatro semana más. Y así como el ruletero, el que vende tortas, refrescos, raspados o fruta con chile afuera del campo de futbol o el squitero del parque. El mesero ya no sale a trabajar porque ya no hay restaurantes. Los hoteles cerraron ya. Las empacadoras, esencia de las exportaciones que sostienen el flujo de efectivo y a miles de familias empiezan a cerrar sus plantas. Y con ello el cortador disminuye sus jornales y los productores reprograman sus cortes. No hay escuelas. No hay estudiantes, pero tampoco señales claras de que se atenderá con prudencia esta circunstancia. Sólo hay ocurrencias.
Porqué debemos callar los veracruzanos o los martinenses, ante tan lamentable omisión.
El artículo 5 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, dispone, que el estado, debe garantizar los alimentos de la población.
En la especie, las condiciones están dadas, una circunstancia de salud, la orden de quedarnos en casa y una circunstancia de hecho, la delincuencia e impunidad que opera “desde nantes” y durante la contingencia sanitaria, para que el gobierno se colgara una valiosa medalla: la de haber garantizado el derecho a los alimentos, ya no digamos nutritivos, que sería la medalla de oro, pero sí una medalla de plata o de bronce, digamos, la cual no se alcanzaría entregando despensas, migajas o programas sociales –que no todos tienen como fin el tema alimentario- sino otorgando condiciones necesarias para que las empresas subsistan a la catástrofe –mundial- .
Esa es la realidad que vemos en Martínez de la Torre, en Veracruz y en México, incertidumbre, ante las decisiones, las expresiones y las conductas que se advierten en la esfera de gobierno y sin claridad, las nubes oscuras, sólo presagian penumbra.

No es casualidad, que ante la ineficacia del gobierno, tengan que inventarse distractores o cajas chinas, como las del fin de semana, donde el protagonista Javier Alatorre, de Tv Azteca, con menos credibilidad que cualquier cómico de la televisión, incitó a su escaso público a no hacer caso a las recomendaciones del Dr. López Gatell, quien en este momento, no es el mejor, pero si el único vocero del gobierno a quien por lo menos podemos atender.
Y la farsa resulta evidente, porque las empresas de Ricardo Salinas Pliego, entre ellas, la propia Tv Azteca , Elektra y Banco Azteca, han sido beneficiadas en este gobierno con muchos millones de dólares, que su dueño no desearía perder, sólo por hacer una recomendación.
Nos quita atención si,
¿Que ganamos? Nada.
Sólo nos hacemos más vulnerables, mientras el Covid 19 avanza, la delincuencia no se detiene y el futuro se hace más obscuro a medida que crece la incertidumbre.