23 periodistas han sido asesinados en Veracruz durante los últimos 8 años



 

XALAPA, VER.-  Salarios que, en promedio, oscilan entre los 100 pesos diarios (5 dólares), falta de profesionalización, políticos reaccionarios y disputas entre cárteles de la droga, hacen de Veracruz un círculo vicioso donde 23 periodistas han sido asesinados en los últimos 8 años.

El estado mexicano, ubicado en el Golfo de México, es catalogado por organizaciones internacionales como la entidad más peligrosa en el mundo para ejercer esta profesión; donde, a decir de expertos, en cualquier momento puede acontecer una nueva desgracia, como si se tratara de una sequía, un huracán o un terremoto.

De acuerdo con registros de la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas (CEAPP) y la organización Artículo 19, la mayoría de estos crímenes se han cometido en municipios rurales, donde abundan “las condiciones precarias y reporteros que trabajan de manera aislada; sin organización ni redes como las que se han comenzado a dar en ciudades más grandes”.

Se suma la impunidad. De los 23 asesinatos perpetrados a periodistas en los últimos tres gobiernos, únicamente cuatro personas han sido sentenciadas por los crímenes contra Regina Martínez (28 de abril de 201), Moisés Sánchez Cerezo (2 de enero de 2015) y Ricardo Monlui Cabrera (19 de marzo de 2017).

Las sentencias contra dos expolicías municipales, un presunto autor material y un probable sicario al servicio de líderes cañeros traduce un récord de apenas el 13 por ciento. Ello, sin poder sostener que los casos han sido concluidos pues más involucrados permanecen libres.

El caso más reciente en Veracruz –que traduce estos escenarios con detalle– se registró el 2 de agosto de 2019. Celestino Ruiz Vázquez, reportero de El Gráfico de Xalapa, fue acribillado mientras veía la televisión en su casa –la cual adaptó como tienda de abarrotes– en La Bocanita, una comunidad de la costa veracruzana perteneciente al municipio de Actopan, donde no hay señal telefónica.

Según la versión del gobierno estatal, el periodista de 58 años de edad fue atacado por la espalda por dos personas que aún están prófugos.

“Se hicieron cuatro disparos desde el exterior y uno de los hombres ingresó al domicilio y disparó con el arma corta a Celestino, lo que le causó un traumatismo craneoencefálico, múltiples fracturas de cráneo, cuatro heridas en la región occipital y dos más a la altura de clavícula. Lo entraron a rematar”, explicó el exfiscal general, Jorge Winckler Ortiz.

Celestino era padre de cuatro hijos, dos de ellos menores de edad. Él era pasante de la licenciatura de Derecho y técnico en reparación de aparatos electrónicos. Su labor reporteril la desempeñó durante 20 años sin recibir un salario, ni prestaciones de ley.

De acuerdo con familiares, el vigésimo tercer periodista ultimado en Veracruz editaba el periódico impreso y lo repartía por toda la costa de la entidad. Su comisión por cada ejemplar vendido era de 1 peso.

El único beneficio que Celestino recibía de su medio era una credencial que lo acreditaba como reportero y la promesa de recibir un porcentaje por cada convenio publicitario que negociara con ayuntamientos.

Ruiz Vázquez fue objeto de dos agresiones y amenazas de muerte ocurridas el 24 de octubre de 2018 y el 17 de noviembre del mismo año. Por estos hechos, él denunció a cinco funcionarios del Ayuntamiento de Actopan, incluido el alcalde, Paulino Domínguez Sánchez.

Aunque las investigaciones no habían concluido por esas agresiones, Paulino Domínguez había ofrecido a José Luis Poceros, dueño del Gráfico de Xalapa, la cantidad de 10 mil pesos para entregárselos a Celestino Ruiz, a cambio de que él se desistiera de esa denuncia y, de paso, dejara de criticar su administración local.

“Debes desistirte de las denuncias y dejar de publicar contra el alcalde de Actopan”, habría ofrecido el empresario en al menos dos ocasiones, en la redacción del diario. Celestino se negó. Pese a estos señalamientos, asentados en denuncias por familiares, el caso cumple 40 días impune.