Adiós a los Tiburones Rojos, un juego de corrupción



 

La historia de desfalcos millonarios, deudas y escándalos no es nueva para el equipo de fútbol Tiburones Rojos de Veracruz.

Hace 24 años, en junio de 1995 los auditores de la Secretaría de Hacienda llegaron hasta el estadio Luis El Pirata Fuente y notificaron un embargo por adeudos. Eran los tiempos de Patricio Chirinos. Apenas en diciembre pasado la historia se repitió.

Los años dorados del equipo fundado 1943 se fueron una vez más. Lejos quedaron estadios llenos con más 28 mil aficionados. La instalaciones ya fueron prácticamente desmanteladas.

El equipo ha pasado por altas y baja, ha descendido de primera división en cinco ocasiones y ha sido desafiliado dos veces por deudas a jugadores en la liga mexicana del futbol.

Pero el descalabro más grave quizá, es que el propio gobierno del estado y el sector privado le han generado al equipo, por transacciones y ventas opacas, y desvíos que sobrepasan lo mil millones de pesos.

Apoyado por la iniciativa privada, el entonces gobernador Dante Delgado compró al equipo Potros Neza -recién ascendido- en 1989 para convertirlo en el Tiburón Rojo del Veracruz. Fueron los tiempos dorados de la tiburonamía, de jugadores como Jorge Comas.

En 1995, la historia exitosa se derrumbó, nuevamente el equipo estaba endeudado. Así fue como por una transacción de 19 millones de pesos, el gobierno de Patricio Chirinos vendió el equipo a TV Azteca; el presidente del club sería el empresario Moisés Saba Masri.

Miguel Alemán y Herrerías, el desfalco de 700 mdp

Años después, la llegada de priista Miguel Alemán Velasco al gobierno abrió nuevamente la puerta al equipo, al comprárselo a TV Azteca. En octubre de 1999 creó el Fideicomiso Club Tiburones Rojos del Veracruz y junto con empresarios de la Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma encabezarían el equipo.

En ese entonces el Congreso Local abrió la puerta a los recursos a través de la Ley del Sistema Estatal del Deporte para dar recursos públicos a diversos equipos de futbol, beisbol y basquetbol.

A través de la Secretaría de Finanzas se adquirieron los derechos de las franquicias, cartas de jugadores, nombres y marca comercial de los equipos profesionales Club Deportivo Tiburones Rojos de Veracruz, de la Primera División A, y Veracruz Sporting Club, de la Segunda División, mediante una transacción de dos millones de dólares más IVA.

El fideicomiso inició con un patrimonio de 110.6 millones de pesos, de los cuales la cervecera aportó 88.5 millones de pesos y el gobierno de Veracruz 22.1 millones de pesos, según el contrato de fideicomiso.

Apenas cuatro meses después, en 2002, el equipo se vendió al empresario taurino Rafael Herrerías, quien lo tendría hasta 2005, y sería en la historia uno de los principales desfalcadores del equipo: más de 768 millones de pesos desvió del equipo, según las auditorías.

La cuenta pública 2003 del Órgano de Fiscalización Superior del Estado (Orfis), revela un desfalco financiero generado por el presidente de la empresa Promotores Integrales Mexicanos SA de CV, Rafael Herrerías Olea, que operó al equipo, de 687 millones de pesos.

El entonces diputado panista Miguel Ángel Yunes Márquez dijo que el daño patrimonial ocasionado a las finanzas públicas por quienes operaron ese fideicomiso podría ser superior.

En septiembre de 2005, la Sala Regional Zona Centro del Tribunal de lo Contencioso Administrativo sentenció a Herrerías, al exsecretario de Finanzas y Planeación del estado, Juan Amieva Huerta, y al exdirector del IVD, Carlos Sosa Lagunes, entre otros, a pagar una indemnización por 685 millones 77 mil pesos, más una multa por igual cantidad; es decir, en total mil 370 millones 154 mil pesos (Proceso 1644).

Pero la sentencia no quedó firme, fue impugnada a través de un amparo que declaró la nulidad del acto. Herrerías además se quedó como dueño de las cartas de siete jugadores que después vendió a otros equipos de fútbol.

Los recursos del estado para privados

Durante los gobiernos priistas de Miguel Alemán, Fidel Herrera y Javier Duarte, a través de la Ley del Sistema Estatal del Deporte se otorgaron recursos públicos a diversos equipos de futbol, beisbol y basquetbol.

Solo en el periodo 2004-2007, el Congreso y los diputados locales reformaron esa ley con el propósito de excluir del ámbito de acción del gobierno estatal “las actividades deportivas del orden profesional y las actividades de promoción, organización, desarrollo y participación en materia de deporte que se realicen con ánimo de lucro”.

Pero en julio de 2006, el Congreso estatal autorizó al Ejecutivo otorgar, otra vez, apoyos económicos a “los equipos profesionales en los que tenga participación económica y social, que no podrán exceder en forma conjunta 0.1% del Presupuesto de Egresos aprobado”.